martes, 14 de mayo de 2013

las personas resilientes


Resiliencia la capacidad de renacer luego de una adversidad

  Todas las personas, en algún momento de nuestras vidas, sufrimos algún tipo de situación traumática. Las hay muy duras (la muerte de un hijo, una enfermedad grave o ser víctima de un atentado, por ejemplo), pero algunas más “simples” y cotidianas como perder el trabajo, tener problemas económicos o terminar con una pareja también pueden ser motivo para que una persona se venga abajo y acabe pensando que su vida no tiene sentido.

Sin embargo, cada individuo tiene la capacidad inherente de afrontar las adversidades y sobreponerse a ellas, así como de adaptarse a la nueva situación que se genera. A esto se le llama RESILIENCIA.

Cuando se habla de que una persona es resiliente, no quiere que decir que esta carezca de sentimientos, o que sea incapaz de sentir malestar o dolor emocional ante una dificultad; realmente significa que, tras un tiempo de dolor, incertidumbre e inseguridad, tiene la capacidad de sacar la suficiente fuerza para continuar con su vida. Pero no es fácil, y no consiste en que una persona tenga o no tenga resiliencia, sino que comprende determinadas conductas y formas de pensar que pueden aprenderse y desarrollarse. Un individuo puede ser, genéticamente, más vulnerable a la hora de enfrentarse a una situación adversa, pero puede ser resiliente si ha crecido en un ambiente propenso a ello.

Las personas más resilientes tienen un modo de pensar más exacto, realista y flexible, además de ser menos proclives a sacar conclusiones precipitadamente o exagerar. Además, comparten tres características principales:

-          Aceptan la realidad como es.
-          Creen que la vida tiene un verdadero sentido.
-          Poseen una enorme capacidad para mejorar.
 
De este modo, y al igual que el Ave Fénix resurge una y otra vez de sus cenizas, los seres humanos somos capaces de dejar esas tragedias atrás, aprender de ellas y salir fortalecidos. Sin embargo, la familia, la escuela y la sociedad cumplen un importante papel a la hora de que una persona sea más o menos resiliente.

BENEFICIOS DE SER RESILIENTE

Ser resiliente ayuda a saber identificar las causas de un problema(para que así no se repita en el futuro) y a controlar las emociones y los impulsos ante situaciones de crisis. Asimismo, el individuo resiliente tiene un optimismo realista, con una percepción positiva de su futuro y la idea de que controla su vida, además de que le brinda la capacidad de saber buscar nuevos retos y oportunidades para lograr una mayor satisfacción vital.

Por otra parte, las personas resilientes son sinónimo de buena salud (y no solo física, claro): poseen una mejor imagen de sí mismas, se autocritican menos, tienen más éxito en los estudios o el trabajo, tienen un mayor satisfacción con sus relaciones y son menos propensas a sufrir depresión.
 

martes, 7 de mayo de 2013

CÓMO SEGUIR SIENDO PAREJA DESPUÉS DE TENER NIÑOS!!!!!!



La familia, como sabemos, es un pilar muy importante en la vida de una persona porque es en el seno de la familia donde se construyen nuestros vínculos emocionales profundos. Y, gracias a este vínculo logramos satisfacer nuestras necesidades de afecto, de amor, de estabilidad y de protección. Y, formando parte de la familia se encuentra la pareja, dos personas que se unen y deciden compartir una vida en común.

Cómo hacer que la pareja sobreviva a la familia
Si no existiera la pareja, no existiría la familia. Por esta razón, la pareja es la base a partir de la cual se construirá la familia. Y, si esta base no es sólida, es decir, si la relación de pareja no es del todo satisfactoria, la relación familiar entre padres e hijos, se verá resentida.

Muchas veces cuando se tienen hijos las noches se eternizan y los padres duermen muy poco. El cansancio consume a los padres, quienes ven su tiempo absorbido por los niños. Sin embargo, también es necesario que la pareja se dedique el uno al otro algo de tiempo y atención.

Para conseguirlo podemos adoptar las siguientes pautas:

- Si tienes poco tiempo para pasar con tu pareja, intenta aprovechar el tiempo de forma más eficaz.
Por ejemplo, si evitas cocinar platos complicados y escoges algo más sencillo o, quizás, alguna vez pedir comida preparada a algún restaurante, podrás disponer de más tiempo para estar con él o con ella. También puedes buscar a alguien que te ayude a limpiar la casa, intentar no traerte trabajo de la oficina a casa, etc.

- Acostumbra a tus hijos desde pequeños a que respeten un espacio de intimidad dedicado a la pareja.
De la misma forma que educas a tus hijos a que dediquen tiempo a hacer los deberes, edúcales a que respeten los momentos de intimidad que tienes con tu pareja. Diles que en ese momento no puedes atenderles porque necesitáis estar solos. Si estas situaciones se repiten, los niños aprenden a respetar esos momentos y se convierte en un hábito para ellos.

- No te sientas culpable si pides que alguien alguna vez cuide a tus hijos para que puedas salir con tu pareja.
No se trata de que abuses de la confianza de los demás sino que, puntualmente, acudas a tus familiares, amigos o “canguros”, para que puedas salir a cenar con tu pareja, ir al cine, hacer algún viaje, etc… Aprovecha la salida para hacer cosas nuevas que también estimule la pasión dentro de la relación como, por ejemplo, una escapada a un hotel, una cena en un lugar sugerente, si es algo que no soléis hacer, etc.

- Ponerse de acuerdo en educar a los hijos de la misma forma para evitar los conflictos dentro de la pareja y, por supuesto, evitar que los niños se confundan.

- No olviden las muestras de cariño.
A veces sentirán que viven encerrados en una jaula, donde la rutina de las tareas cotidianas les esclaviza. En determinados momentos, una caricia, un beso, un abrazo, unas palabras amables, ayudan a sentirse querido en una etapa en que hay que dedicar mucha atención a los hijos. El afecto es el aceite que lubrican las ruedas que giran en una relación.

- Disfrutar juntos de los juegos con los niños, aprendiendo a ser niños otra vez, poniéndose a la altura del niño o niña con tal de descubrir cómo se ve el mundo desde ahí. Este “sentirse niños” de vez en cuando también ayuda a la pareja a lograr mayor distensión, diversión, y relativizar más los problemas cotidianos.

- No acostumbrar a los niños a que duerman con los padres, que no se convierta en una norma para el niño ni para los padres. Esto dificulta la intimidad en la pareja y puede hacer disminuir la actividad sexual.

- Es importante que las madres se sigan sintiendo mujeres y amantes.
El descuidarse de sí misma para cuidar al otro es una creencia de muchas madres que procede de un arquetipo ideal. Las mujeres han de defender un espacio propio donde mimarse y sentirse mujeres deseadas y admiradas por su pareja, más allá de sus roles como madre. En este sentido, es saludable que sintamos que conducimos nuestra vida en lugar de sentirnos conducidas. Se trata de reconquistar nuestra autonomía personal como personas y como mujeres